martes, 8 de septiembre de 2009

El tiempo...

Es jodido ver cómo pasa el tiempo.

El tiempo a veces puede ser nuestro mejor amigo o nuestro peor enemigo.
Se que está frase es muy trillada, pero a veces me doy cuenta que el tiempo nos pasa factura así no nos demos cuenta.

Lo malo de esto es que los recuerdos más permanentes son los que no reconocen el tiempo y llega un momento en la vida en que lo que está tan presente para ti el resto ya ni se acuerda.

Y es triste.

Triste porque tu te encuentras en un estado entre despierta y dormida en el tiempo, encerrada en tu propio mundo perfecto donde todas las cosas que te hacían feliz siguen intactas, pero al abrir los ojos simplemente te miras al espejo y eres otra persona.

Y es duro no reconocerse a si mismo frente al espejo.
Si se los diré yo, que llevó 3 años tratando de conocer a esta nueva yo que se formó a raíz de algo que muchos llaman "madurez".

Me niego a crecer pero se que es inevitable.
Y me niego porque se que entre más crezco más lejos está la plenitud de mi.
Hago todo lo posible a diario por ser una excelente persona y no hacerle daño a nadie.
Pero no estoy satisfecha.

Siempre hay una ambición.
Esa ambición que me hace seguir adelante en busca de algo que no se me ha perdido y sin embargo siento tan mío.

Supongo que la vida del ser humano es eso, una búsqueda constante de cosas que lo hagan sentirse pleno.

Ojalá ustedes tengan más éxito que yo en eso...
Yo a penas llevó 19 años buscando...

¡Sean felices!

Peace and love...

That's All.

1 vivencias:

Iván Gabriel dijo...

La madurez no implica dejar cosas atrás, lo que significa es ver las cosas con causa y efecto y te hace pensar un poco más...

Pero no quiere decir que no puedas seguir divirtiéndote, ni que tengas que dejar de ser alegre, lo que sí es importante es que te hace reconocer los límites entre diversión y la posibilidad de dañar a alguien, que muchas veces terminamos haciendo por "inmadurez" o por simplemente no pensar en las consecuencias...

Fuera de eso, siempre debemos mantener a ese niño interior que nos hace reír de las cosas más simples, de las estupideces que a veces se nos pueden ocurrir o de simplemente pasar un rato hablando sandeces con los amigos... y tener ese niño dentro no quiere decir que seas menos maduro...

Así que, no te preocupes... por lo pronto vas por buen camino, hay quienes pasan décadas y ni siquiera se sientan a pensar en lo que quieren, sólo siguen como balas locas por la vida...

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