viernes, 10 de diciembre de 2010

Que cosas, ¿No?

No es que me límite.
Es que no necesito que todo el mundo se entere.
No es que quiero mantenerte escondido.
Es que aprendí el valor del silencio.

En el pasado nunca comprendí el por qué la gente se limitaba al hablar de su vida.
Yo siempre traté de ser honesta en mis convicciones y siempre honesta con mis emociones, pero a medida de que ha pasado el tiempo me cuesta más y más abrirme con las personas.

Simplemente ya no confío en nadie.
Porque no hay nadie digno de confianza, nadie capaz de entender lo que hay debajo de la caja de pandora, siento que mis problemas solo me importan a mí y a nadie más.

y cuando digo nadie, creanme, es en todo el sentido de la palabra.

No sé si esa mala costumbre me quedó de otras épocas, quizás a medida de que haya pasado el tiempo me volví más y más desconfiada y disfracé mis paranoias contando cosas irrelevantes para evitar hablar del tema central: YO.

No me siento orgullosa de esto, supongo que todos en la vida luchamos con nuestros demonios internos y el famoso "talón de Aquiles" y el mio es la falta de expresión con mis cosas.
Pero es que viéndolo desde un punto de vista objetivo, cuando confías en alguien te decepcionas, es así de simple... y pasan los días y te decepcionas más y más y más y ya no sabes que esperar.

A este punto creo que lo he visto todo y si no es todo, al menos un 70% de las cosas más locas que alguno de los que me lee se puedan llegar siquiera a imaginar, y es que como dijo Sol, a veces tengo la facultad de ganarme odios cojudos sin tener ni siquiera una pisca de culpa... pero que le vamos a hacer, no tengo intenciones de arreglar algo que no destruí y lo menciono no por interés, sino por mencionarlo, pensarlo, dejarlo ahí y superarlo.

También admito que he desarrollado un sentido del humor bastante macabro, disfruto con los efectos que provocan ciertos errores de mi pasado y como "la gente" cree hacer leña del árbol caído cuando no están ni así de cerca de enterarse del verdadero fin de las cosas.

Gajes de la gente desocupada, pero que le vamos a hacer, ¿Quien soy yo para impedir que los subseres se revuelquen en la miseria?, Cristo dijo: Amen al prójimo, y si eso hace feliz a mi prójimo, ¿Quién soy yo para quitarles esa felicidad?, si no me afecta ni me beneficia... Adelante,total... la frustración se demuestra cuando pierdes horas de tu vida queriendo descubrir las respuestas del Baldor humano que es tu enemigo.

Quiero creer que esta nueva actitud "quemeimportista" de mi parte no es otro mala huevada que se me pegó.

Peace and Fuck!

That's All.

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