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Mostrando entradas de mayo, 2014

Nuevos ojos

Inicié éste año con nuevas metas, a corto, a mediano y a largo plazo.  Una de mis metas de éste año es por fín hallarle una solución a mi "problema" de los ojos, que, obviamente, viene con una historia de esas que a ustedes les gusta leerme mucho.
So, here we go again... Era el año 1990, mis papás estaban recién casados y yo había nacido, era una niña hermosa, feliz. Hija única y primera nieta, mis papás y mis abuelos me dieron mucho amor. Un día, en la casa de mis abuelos, mi abuela estaba conmigo en una mecedora. La luz me daba en la cara... tenía aproximadamente 4 meses, y ella se dió cuenta de que tenía algo blanco en el ojo.
No les alargo la historia, mis papás se volvieron locos, mis abuelos más. Me llevaron a un oftalmologo, otro y otro más. Todos con el mismo diagnostico: tenía catarata congénita. Ninguno se echó la culpa, puede pasarle a muchos, el problema es que era 1990 y era yo. Así que bueno, decidieron operarme el primer ojo... luego la catarata pasó al otro …

La zona de confort

Suele suceder que a veces creemos que lograr estabilidad es igual a permanecer en la zona de confort.
Nada más alejado de la realidad. El ser humano es, por naturaleza, ambicioso. Quiere tenerlo todo, quiere lograrlo todo. 
Yo quiero lograrlo todo. Quiero comerme el mundo.
Sin embargo, durante algunos años dejé que las limitaciones me detengan. Era fácil estar donde estaba, no necesitaba nada más, no quería nada más. Es así como poco a poco fui liberándome. Salí de mi escondite y lo que me encontré era agradable, pero no me llenaba.
Y decidí ir por nuevos retos, de los que se enterarán muy pronto.
Soy comunicadora, no puedo quedarme con las cosas dentro de mí, tengo que hablarlas, liberarlas, porque soy fanática confesa del feedback. Por ende, debo resolver un par de conflictos éticos en esta semana de vacaciones.
Si algo sale mal, tengo que hacerme responsable. ¿De eso se trata la vida, no?