sábado, 21 de diciembre de 2013

Aprendiendo a aceptar las consecuencias de las decisiones

Nunca he sido buena para tomar decisiones, en lo personal, siempre me dejo guiar por lo que mi sentido común me diga, generalmente, no es equivocado.

En el primer trimestre de éste año, terminé mi relación de dos años con mi exnovio, viví muchas cosas con él, nadie puede decir que no fue un buen novio, pero lo terminé porque ya no me hacía feliz, no era lo que yo necesitaba. Mucho drama después, muchas lágrimas y mucho sentimiento de culpa después, yo no dejaba ir. No porque lo amara, sino porque el orgullo no me dejaba... lo consideraba "mío" de mi propiedad. 

Es esa cuestión inmadura de las mujeres que nos hace pensar que nuestros ex deben tener su vida girando en torno a nosotras, o bueno... quizás sea solo yo, que soy muy posesiva. Hace unos días lo vi, en una fiesta de amigos en común, con alguien más... Debo admitir que no me afectó en lo más mínimo en un inicio, yo estaba ahí por mis amigos, pero de pronto... al cruzar miradas, vi que tenía los mismos gestos que tenía conmigo al inicio, la misma caballerosidad que perdió cuando se vio en una relación fija, también me molestó que la haya llevado a lo que yo consideraba "mi terreno", cachan que el tipo conoció a estás personas por mí y no mostró un mínimo de respeto.

Y me enojé. No sentía celos, sentí orgullo, ese orgullo maldito que no puedo controlar. Me acerqué, lo saludé y me pavoneé por inmadurez. No me siento nada feliz con mi actitud, porque fui egoísta  yo decidí que terminara. Yo lo decidí.

Hoy por hoy, ahora que lo pienso fui estúpida, pero a veces se tiene derecho a ser inmadura, ¿Verdad?

Mi decisión sobre esto es "dejar ir", emocionalmente no hay nada, ya no. Pero debo aceptar las decisiones que tomo porque el hecho de que sean correctas no quiere decir que no tengan sus consecuencias. Así es la vida.

En la universidad, este debe ser uno de los semestres más mediocres de mi vida, aprendí la maña de "pasar materias", no me interesa el promedio. Llegué al límite de todo, mis exámenes son cerebro puro y con que saque más de 70 para pasar, estoy perfecta. No sé porqué... solo quiero mi cartón y ya. 

... Sé que esto no es correcto, pero, ¿Qué les puedo decir?, algo que debe ser mi prioridad no lo está siendo. Me he propuesto, en éste 2014, retomar mi nerdismo para volver a tener el promedio que alguna vez tuve, pero no hay algo que me prenda, algo que me diga "esfuérzate, vale la pena". Solo lo hago porque quiero graduarme, ya no porque me gusta. Estoy harta.

Quizás sea cierto lo que la gente dice... Sin pasión no hay deleite. Debo volver a encontrar mi pasión.

... El problema está en que no sé donde la dejé.

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