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¿Por qué me alejé de los medios tradicionales?

Nunca tuve dudas, cuando me preguntaban qué quería estudiar lo tenía clarísimo: Periodismo.

Allá por el 2007, cuando tuve la oportunidad de salir en "Aprendamos" exponiendo a mi familia y hablando de mi vida en televisión nacional, muchos adolescentes no tenían claro que querían ser de grandes. Yo sí, yo quería ser periodista. Con el paso de los años, me di cuenta de que yo no quería ser una periodista tradicional. Y en este artículo les contaré por qué y qué es lo que me llevó a tomar el rumbo que he tomado.
Producción de "Ecuador Olímpico", Loc: Comité Olímpico Ecuatoriano, abril 2017. Foto: Anabel Coronel.

Verán, y quiero dejarlo claro de entrada, este post es un artículo hablando desde mi punto de vista, de mi experiencia. No tiene la intención de juzgar a aquellos periodistas que día a día llevan las noticias a sus casas. Yo respeto ese tipo de periodismo, aunque no sea lo que yo busco en mí. Y quizás muchos no estén de acuerdo con lo que escribiré, no espero que todos lo estén. Es más, no espero que nadie lo esté. Este blog es mío, habla de mí. Así que si no estás de acuerdo, sólo lee y expande un poco más tu cerebro... No todo es blanco o negro, hay matices.

Me tomé dos años antes de ingresar a la universidad. Quise hacerlo todo a mi tiempo, con mis condiciones, bajo mis reglas. Entré porque quise hacerlo, porque me dio la gana. Nadie me obligó. Durante esos dos años de receso desde que me gradué del colegio, me dediqué a trabajar. Siempre me gustó el dinero. Mi mamá dice que me pongo de mal humor cuando no tengo plata... y puede que tenga razón. Entonces, trabajé desde muy chica a veces en cosas vinculadas a la comunicación y a veces no.

En mi primer año de universidad descubrí que la Comunicación como tal era muy amplia. Ser periodista ya no era sólo dedicarte a escribir noticias o hacer reportajes, tenías muchas ramas. A mi me apasionó el periodismo de entretenimiento. Y cuando la gente me preguntaba qué era, yo respondía: periodista de entretenimiento; acto seguido siempre recibía la misma respuesta: "ahhhhhhhhhhhhhhh, tú quieres salir en 'Vamos con Todo'". Ahí, justo ahí, sentía un balazo y me moría por dentro de forma agónica.

Me di cuenta de que muchos cometían el error de vincular el periodismo de entretenimiento con la farándula criolla, esa que se dedica a saber vida, pasión y muerte de los conocidos "del medio" de Ecuador. Y aunque en un inicio me pareció un pensamiento muy limitado, poco a poco fui entendiendo que era porque en Ecuador existían muy pocos periodistas que se consideraran de entretenimiento.

Ya sé lo que me van a decir, el periodista es periodista y punto. Pero no estoy de acuerdo. Desde que inicié mi carrera hace casi 10 años, he tenido claro qué soy y qué no soy. Yo sé de música, cine, televisión, teatro, tecnología, social media, redes sociales, etc. Esos son mis fuertes. Y no es que me limite, al contrario, sabía que era mejor en esos aspectos así que decidí hacerlos mis fuertes. Mi inspiración era Jorge Suárez, quería que cuando alguien piense en coberturas de entretenimiento sólo piensen en mí como especialista, Danna Hanna, ninguna otra. Soñaba con cubrir los premios Óscar en vivo, por lo que empecé a cubrirlos vía Twitter en el 2010, así me hice experta en livetweeting... Incluso aún lo hago, más por hábito que por trabajo. Porque cuando trabajas en lo que amas, no es trabajo, es tu vida. 

Aún ahora sueño con cubrir los premios de la Academia en vivo, vivir lo que para muchos significa la alfombra roja... lo cumpliré algún día.

Me vinculé a los medios tradicionales de forma muy rápida. Con 25 años estuve en periódicos, revista, la mejor radio que hay en Guayaquil y, más recientemente, televisión. Había completado los cuatro medios en menos de lo que había pensado. Sumado a eso, escribía en una página que tenía un promedio de 20.000 visitas mensuales -en esa época- en artículos dedicados a entretenimiento y tecnología. Y sí, estoy orgullosa de todo lo que he hecho, pero cuando entré a la televisión me di cuenta de lo limitado que era mi mundo sólo siendo periodista de entretenimiento... y me enamoré de algo más, algo que ya me llamaba, algo que sentía en las venas: la producción.

La primera vez que me vinculé a la producción fue a los 13 años; mi mamá era relacionista pública en una productora de conciertos, conocí a muchos artistas famosos. José José, Don Omar, America, Maria Martha Serra Lima, Ma. Conchita Alonso, Lupita D'Alessio, Piero, Wilfrido Vargas, Oro Solido, Vico C, Carlos Ponce y muchos, muchísimos más. Cuando mi mamá organizaba las ruedas de prensa, yo era su asistente. Ella me explicaba todo, yo captaba todo, conocía a todos los periodistas que iban a las ruedas de prensa. Yo, aún con uniforme de colegio, corría de un lado a otro ubicándolos en sus puestos. Era una esponjita, lo absorbí todo. Su jefe, que se volvió como un segundo padre para mí, me enseñó todo de producción de shows. Los requerimientos de los artistas, requerimientos técnicos, lo que se les debe dar, lo que se les debe pedir. Compromisos, canjes, seguridad, organización de eventos masivos, todo. 

En 2005 se hizo 'Hecho en Ecuador', un concierto que tenía como objetivo reunir a los mejores exponentes nacionales en Punta Carnero, todos cantando y gozando al pie del mar. Y menciono este concierto porque fue un hito para mí, ya sabrán por qué. 

Los hermanos Parra, AU-D, Verde 70, Las Lolas, Tranzas, estuvieron presentes. Y aún se considera como uno de los festivales más representativos que tuvo el país. Yo tenía 15 años, pero recuerdo como si fuese ayer cómo caía el sol y Los Intrépidos interpretaban 'Playa azul'.. la gente deliraba. Fue ahí cuando supe que quería hacer esto toda mi vida. Yo nací para producir entretenimiento, no sólo comunicarlo, sino fabricarlo, desde una hoja hasta materializarlo en un evento masivo.


Pasaron los años, hasta que en el 2013 -lo recuerdo como si fuese ayer- pedí a mi jefa que me dejara producir. Sabía que podía hacerlo, lo tenía en la sangre. Lo había hecho de niña sin querer. Sólo debía controlar los tiempos, no era mayor cosa. Obvio, no me dejó. Yo era muy joven, sólo tenía 22 años. Hoy con 27 entiendo su miedo, pero en esa época sólo quise una oportunidad. 

En teoría, yo era presentadora de un programa de radio exitoso. ¿Para qué quería producir? pero es que esa es la magia de la producción, muchos mueren por ser imagen, estar ante una cámara, un micrófono. Yo me moría por producir, porque cuando produces, eres el cerebro de todo. Controlas todo. Los presentadores de televisión, radio, hacen lo que tú les dices que hagan. Ellos son el resultado de tu trabajo. No al revés. Sin darme cuenta, me había cansado de que me dirijan, así que cuando me ofrecieron producir contenido para televisión, no lo dudé. Me fui. Era la oportunidad que estaba esperando.

Mi experiencia en televisión fue muy buena. Con más cosas buenas que malas. Puedo decir que me hizo madurar mucho en mi profesión y, definitivamente, marcó las decisiones que he tomado en adelante. Entre como editora de contenido, información, entrevistas, invitados especializados, reportajes, continuidad y organización del programa. Eso era lo mío y lo hacía feliz.

Obviamente, se me hizo muy difícil habituar mi contenido de entretenimiento al que tiene la televisión ecuatoriana. Me explico... Yo venía de un medio donde la gente que me escuchaba consumía lo mismo que yo veía en la televisión o en el cine. Era muy fácil para mi dirigirme a una audiencia, porque sabía los temas de memoria. En televisión nacional descubrí que todo lo que yo creí saber, no servía.

Fue un cambio muy drástico y lloré mucho, muchísimo. Pero me di cuenta de que en la vida hay dos opciones: vaso medio lleno o vaso medio vacío. Podía quedarme llorando porque el televidente no sabía cuáles eran las últimas películas que estaban en estreno o podía enseñarle. Podía llorar porque no sabía escribir reportajes para amas de casa porque no era una ama de casa ni sabía que les interesaba o podía aprender a hacerlos y aprender de farándula nacional también para saber quienes eran estas personas con las que me rodeaba ahora.

Sé que muchos estarán desconcertados en este punto. Sí, leyeron bien. Aprender farándula. Pasé de no ver nada de televisión nacional y "cholear" a los que lo hacían a ver todos los reality que se puedan imaginar. Calle 7, BLN, Combate. Todos los programas de farándula, todos los matinales, todos los noticieros. Los monitoreaba todos y, poco a poco, empecé a reconocer todos aquellos rostros y saber de quién me hablaban en las reuniones de contenido. Pasé de sentirme perdida y no tener idea de qué hacer con un programa de televisión a proponer ideas y reportajes para tocar temas cotidianos. Aún ahora, cuando puedo, monitoreo televisión nacional. Pero, ¿Por qué si ya no debo hacerlo? 

Verán, entendí por qué la vida me había mandado a televisión. Yo necesitaba seguir aprendiendo, salir de mi zona de comfort, conocer "el medio" de verdad. Darme cuenta de que fuera de la burbuja en la que estuve cinco años, donde nadie conocía a nadie ni le importaba, habían 16 millones de habitantes que no tenían ni idea de lo que yo les estaba hablando. Ellos no sabían sobre 'The Walking Dead', 'Game Of Thrones' o los premios Billboard. Pero sí sabían de crónica roja, huecas, farándula. Y yo no. Como periodista, yo tengo la obligación moral de saberlo todo. Y ahí aprendí. Aprendí que funciona en televisión y que no. Que funciona en "el medio" y cómo llegar a cumplir tus metas.

Por supuesto, entenderlo me tomó mucho tiempo. Y también muchas anécdotas. Siempre cuento que cuando murió David Bowie, yo me levanté temprano para ir corriendo al canal a hacer el reportaje porque mi programa salía al aire a las 10H00; llamé al reportero para citarlo temprano, hice el texto en el celular. PARA MÍ ERA UNA URGENCIA. Cuando llegué al canal e incluí la nota como lo más destacado porque para mí era una noticia a nivel mundial, mis compañeros me vieron como bicho raro. Muchos me preguntaron "¿Quién es David Bowie?", mi jefa -a quien quiero y estimo mucho- me llamó sorprendida al ver eso en la continuidad del programa. Cuando le dije ofuscada "¿NO SABES QUIÉN ES DAVID BOWIE?", casi riéndose ella me respondió: "Claro que sé, un ACTOR DE LOS OCHENTA". Me frustré mucho, muchísimo. Hoy lo cuento riéndome, como una de las tantas anécdotas que me dejó la televisión ecuatoriana, pero también lo entiendo. Eso no era una prioridad para las amas de casa, según el canal, ellas debían saber cuánto se han incrementado los útiles escolares. Porque eso es lo que importa.

Para no alargar mi historia, terminé mi estadía en la televisión como Directora de Contenido. Un puesto que muchos ocupan luego de años de trayectoria. Mi jefe, a quien respeto mucho y que me enseñó a su manera todo lo que pudo desde el primer día en el que aparecí asustada en su oficina, tuvo que esperar 17 años en televisión para ser Director de Contenido. Yo lo logré en meses. 

Cuando terminó mi programa y salí de televisión, me di cuenta que con 26 años no sabía qué más había para mí en el medio. Había probado todo. Entonces decidí que era tiempo de dar un paso hacia el futuro... Internet. Así nació "Influencers con Danna Hanna".

Mi programa de radio, MIO. Yo iba a ser productora, directora, padre, madre y conductora a la vez. Internet era infinito. Hacía lo que más me gustaba: comunicar. Si yo quería, cambiaba el formato, las ideas eran ilimitadas porque eran mías. Si no funcionaban, era mi culpa. Si funcionaban, también era por mí. Al mismo tiempo, Datainfox se posicionaba como un medio para escribir de lo que más me apasionaba: entretenimiento. Lo mejor de los dos mundos. Tenía "Influencers" para entrevistar personajes del medio: farándula, influencers de redes sociales, políticos, emprendedores, el cielo era el límite. Y escribía también.

A medida de que pasaban los meses, me di cuenta de que estaba enamorada de mi programa. Pero que entrevistar una hora a una sola persona, me aburría. Así que decidí aprovechar toda esa hora para entrevistar a muchas más personas. Llegué a tener cinco entrevistas en un programa de una hora. Y todos mis entrevistados se iban felices. Amo entrevistar, amo comunicar. No me imagino haciendo otra cosa. Sin embargo, decidí que era tiempo de terminar la primera temporada porque "Influencers" ya no sólo era mi programa de radio, empecé a hacer campañas publicitarias con Influencers de redes sociales porque conocía de públicos gracias a la televisión y a la radio. Sabía que funcionaba y a quién; también hice relaciones públicas, las mismas que me llevaron a dirigir la rueda de prensa de nada más y nada menos que Ana Torroja. "Influencers" se había convertido en una productora y difusora de contenido. 

Hoy me preparo para la segunda temporada de "Influencers" en radio, a estrenarse en junio. Sin embargo, me voy quedando pequeña con las campañas, los proyectos audiovisuales que tengo y los productos que gestiono... Así que mi plan más inmediato es abrir mi propia agencia. 

Entonces, llegué al punto de respuesta de mi post. ¿Por qué me alejé de los medios tradicionales? la respuesta exacta, no la sé. Cuando me preguntan si planeo volver, mi respuesta inmediata es "no". Y no porque no quiera, sino porque es verdad, no está en mis planes. No me hace falta. 

Soy una fiel creyente de que tu trabajo habla por ti y que la palestra te la fabricas solo. Tengo la suficiente cantidad de seguidores para que mis mensajes -artículos, tuits, opiniones, programas, transmisiones- lleguen al público que me interesa y al que le interesa. Mis clientes me conocen, la gente del medio también. ¿Qué hay para mí en la radio, televisión, periódico que no tenga ya? Quizás más alcance, pero como ya se han dado cuenta, me gusta tener el control siempre. Hasta en mi audiencia. Quizás ese sea uno de mis más grandes errores, pero me gusta que la gente que me sigue y disfruta de mi trabajo, sepa quién soy y por qué opiné lo que opiné o escribí lo que escribí. Solo conociendo tienen la oportunidad de discernir mi mensaje.

¿Quiero volver? 

Sinceramente, no lo sé. Antes decía "no" sin pensarlo, pero mi mamá odia que diga que no, porque dice que si algún día quiero, la gente no pensará en mí y no me tomarán en cuenta para proyectos. Que un "no" cierra oportunidades. Pero la realidad es, chicos, que a este punto... yo no quiero pedirle a ningún productor, directivo, editor, que piense en mí. Si les gusta mi trabajo y me llaman, escucharé y analizaré cualquier propuesta. Porque siempre es bueno escuchar y ser receptivo. Pero yo no lo estoy buscando. No tengo intenciones.

Así que el mensaje de este... Amo la libertad, Internet me permite ser libre. Por eso me gusta pensar que soy eso... Una comunicadora que sabe de marketing digital, campañas de influencers, branding, entretenimiento, cine, series, teatro, farandula chola, política, emprendimiento, producción de televisión, producción de shows, relaciones públicas, conciertos.

Una periodista libre.

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