domingo, 26 de abril de 2015

Una semana...

Ha pasado una semana desde que tomé una decisión importante.

Si me lo preguntaban hace un mes, lo creía imposible, pero lo cierto es que cambié de trabajo. Todos los detalles de ése suceso se los conté a los chicos de Como Pana Te Digo, así que no ahondaré más en el tema. Lo que sí les contaré es cómo me ha ido en esta semana.

No quería hablar más del tema hasta habituarme a mi nuevo trabajo, una persona muy especial me dijo que todos los problemas que hubiese tenido se harían a un lado para dar paso a nuevos propios de éste desafío que he emprendido. Yo no les diría "problemas" como tal, sino experiencias. Si hay algo que he aprendido en estos años es que las decisiones no son malas ni buenas, simplemente son experiencias y que lo bueno o malo depende únicamente de cómo se mire. Puedes ver el vaso medio lleno o medio vacío, tú decides.

Y en lo personal, creo que al verlo con cabeza fría, con las emociones a un lado, tomé la decisión correcta. Hasta ahora, no hay ni una sola persona que me haya dicho que me equivoqué, ni yo lo siento así. Así que creo que es momento de dejar ir y cerrar un ciclo oficialmente.

Emocionalmente, creo que estoy en la misma situación. Dejar ir. Apoyarme en los que quiero, que no son pocos, y sentirme libre. Lo que saco de esta experiencia es que me demostré a mí misma que puedo volver a querer a alguien, sentirme viva, emocionarme por alguien. Eso es algo que creí que en mí ya se había ido para siempre.

Ahora estoy luchando todos los días con los issues propios de mis decisiones, lo bueno es que no estoy sola. Mi mejor amigo ha estado ahí, en cada paso, recordándome que no soy Wonder Woman, que las cosas se superan a diario. "Un día a la vez" es algo que me repito todos los días y así voy saliendo... No ha sido tan traumático como yo creí, pero lo cierto es que a veces tus miedos te magnifican las cuestiones de formas que ni te imaginas. También es cierto que con la edad las cosas ya no duelen como solían doler, esa es otra de las ventajas de crecer.

En conclusión, los miedos te impiden hablar, decir lo que es, y a veces incluso te obligan a guardarte cosas por mucho tiempo que te van carcomiendo, como me ocurrió a mí. Así que otra de las lecciones que aprendí de esta experiencia es nunca callar lo que sientes, no es sano. El silencio es una zona de comfort emocional que te va comiendo poco a poco, todo se trata de enfrentarte a lo que eres, lo que sientes y así todo es más fácil.

La libertad es maravillosa.

lunes, 6 de abril de 2015

Girl Power

Well, well, well...

Ha pasado casi un año desde que escribí aquí por última vez. Mi vida ha cambiado demasiado en estos meses y aún estoy pensando en si lo ha hecho para bien o no. Así que les haré un resumen.

Me operé los ojos. En serio fue maravilloso, la primera vez que tuve la oportunidad de abrir los ojos y observar todo lo que me rodeaba no la olvidaré jamás. Fue mágico... Todo a mi alrededor estaba lleno de color, lleno de vida. Y yo me lo había perdido por 24 años. Cada día, cada mañana al abrir los ojos es una sensación que nunca se me va a terminar. Me admiro demasiado del mundo que me rodea y soy feliz y agradezco a los que están conmigo acompañándome en ese camino. 

Poco después, concretamente en mayo del año pasado, Datainfox llegó a mi vida. Y básicamente esa es la razón por la que he abandonado mi blog. No me quejo, cada madrugada ha valido la pena. Me he dedicado a escribir de otros y no acerca de mí. Es chévere... Llené una etapa de mi vida que me hacía falta y en el camino me fui encontrando con gente muy talentosa que escribe también ahí. El proyecto va por buen camino y espero y aspiro que pronto sea uno de los medios más reconocidos del país. Ya saben que soy una caprichosa, experta en cumplir con lo que me propongo. 

El 2014 fue el año de los amigos, me volví muy cercana a unos, gané un grupo de amigas -ya saben que yo nunca fui de tener grupos de amigas- y en general me di cuenta que abrirme al mundo, de vez en cuando, no estaba mal. Cuando dejas entrar gente a tu vida y entras a la vida de otros empiezas a llenarte de lo que se llenan y ellos se llenan de ti, es increíble especialmente si esto último es buena vibra. Te sientes feliz, completa. En serio te da felicidad la felicidad de la gente que quieres. Esos deseos de Facebook y cariños en los estados se vuelven reales.

Como siempre, en el camino también me han acompañado mis mejores amigos. Éste año cumplí 13 años de amistad con Poche, mi mejor amigo. Y aquí quiero hacer una pausa... José Luis ha sido un gran apoyo en mi vida y yo en la suya. Atravesó por cosas muy difíciles éste año y fui su sostén, su soporte. Lo cuidé con amor, cariño, como sólo una hermana puede hacerlo y ahora último él me cuidó a mí. No soy cursi, para nada... sólo que siempre he creído que Poche es aquel con quien siempre puedo ser yo. Siempre es importante que tengan una persona así en su vida. Por otra parte, Eli... es mi mejor amiga desde hace 10 años y, aunque no la veo mucho, sé que cuando la veo el tiempo no ha pasado. Estamos creciendo, ser grandes y alejarnos es parte de crecer.

En el ambito profesional considero que he crecido demasiado. Ya son casi dos años desde que tengo mi espacio en las noticias del medio día, sigo con el programa de radio, hablando de las cosas que me gustan. Sigo escribiendo, sigo escuchando música. Me hace feliz y hoy por hoy creo que estoy bastante satisfecha con lo que quiero. Para mí trabajar no es trabajar, es vivir. Es mi estilo de vida. Hago lo que hago cada día y lo hago feliz. 

Sentimentalmente no sé qué decirles... Han pasado más de dos años desde que terminé con mi ex. Y estaba tranquila. La relación no terminó en malos términos, al contrario, siempre lo consideraré un gran amigo que siempre estuvo destinado a ser eso: un amigo. Superé la parte del drama y todo estuvo bien. Por un tiempo... Y es que el corazón a veces es un musculo engañoso que te mete donde no te han llamado. Confundes sentimientos y cuando menos te lo esperas, ¡PUM! ya estás sintiendo algo por alguien.

Y esto es bueno, en serio. Estoy contenta con volver a sentir, la cagada es cuando no es la persona adecuada para darle lo que sientes. Es un drama medio raro y a riesgo de que esta persona pueda leerme, siento que sí... idealicé mucho tiempo a alguien, quizás no era lo que yo esperé. No lo sé... Honestamente a este punto, cuando ya pasó una semana de la explosión de las cosas y el drama, no podría decirles cómo me siento exactamente.

Sí, hay un cariño y admiración inmensa -algo que me encanta de cuando me gusta alguien es poderlo admirar- pero estoy resentida por cuestiones ajenas a mí. Soy una persona extremadamente difícil en estas cuestiones, sumado al hecho de que hay cosas que mueren con la desconsideración.

Verán, ser desconsiderado para mí es un pecado capital. Porque yo no lo soy y lo detesto en otros. Para mí siempre será importante que alguien que quiero se sienta bien y doy todo lo que está a mi alcance para que así suceda. Cuando esto no es mutuo, mi voluntad muere. Es automático.

Sin embargo, creo que eventualmente lo superaré. Como todo. Porque hay una fuerza interior en mí que aún no logro dominar pero que siempre me saca de los peores momentos. El otro día mi mejor amigo me decía "china, si superaste a Voldemort puedes superarlo todo". Sí, esto no es tan grave, pero sí me duele perder a alguien que aprecio mucho y no porque tenga que dejarme sino porque tengo que alejarme.

Tengo una relación de 25 años conmigo misma, a este punto de mi vida, no puedo sentirme mal por nadie más que yo misma. Y yo no me permito valer verga y mucho menos sentirme triste. Quizás en unos días esté mejor... todo es cuestión de seguir y generar las suficientes endorfinas.

Girl Power!

sábado, 10 de mayo de 2014

Nuevos ojos

Inicié éste año con nuevas metas, a corto, a mediano y a largo plazo. 
Una de mis metas de éste año es por fín hallarle una solución a mi "problema" de los ojos, que, obviamente, viene con una historia de esas que a ustedes les gusta leerme mucho.

So, here we go again...
Era el año 1990, mis papás estaban recién casados y yo había nacido, era una niña hermosa, feliz. Hija única y primera nieta, mis papás y mis abuelos me dieron mucho amor.
Un día, en la casa de mis abuelos, mi abuela estaba conmigo en una mecedora. La luz me daba en la cara... tenía aproximadamente 4 meses, y ella se dió cuenta de que tenía algo blanco en el ojo.

No les alargo la historia, mis papás se volvieron locos, mis abuelos más. Me llevaron a un oftalmologo, otro y otro más. Todos con el mismo diagnostico: tenía catarata congénita. Ninguno se echó la culpa, puede pasarle a muchos, el problema es que era 1990 y era yo. Así que bueno, decidieron operarme el primer ojo... luego la catarata pasó al otro y también me lo operaron. 

Todo eso hubiera sido perfecto, si no hubiese sido tan pequeña. Mis ojos no iban a aguantar un lente intraocular, que es lo que se pone cuando un paciente tiene catarata. Así que empezó mi larga travesía por el amargo camino de los lentes, que se volvieron mis mejores amigos.

Al principio, todos caímos en eso de "queremos que seas normal y que no se note", así que usé lentes de contacto desde que tengo uso de razón. Era horrible, una tortura, como era una niña, los perdía, se me salían, se me caían... Calculo que pudieron haberme pagado dos carreras universitarias con todo el dinero que gastaron en lentes.

Y esos lentes, que eran especiales, no eran hechos aquí. Mis papás los mandaban a pedir a otro país, a veces Colombia si teníamos suerte, y se demoraban en llegar.Y yo vivía entre sombras y bultos todo ese tiempo. Hasta que por fin pude usar lentes de marco, que tenían una maravillosa medida de ¡¡¡18!!!, yo.. que siempre he sido achinada, me veía más o menos así:

Aún así, mi vida era feliz. Hasta que llegó el kinder...

Los niños son muy crueles, muy malos. Y por esa época, para variar, había perdido mis lentes de contacto. Inicié clases siendo "la ojona", "cuatro ojos", "topo" y demás cosas horribles que ahora me causan risa pero en esa época eran un martirio. Llegaba a mi casa a llorar... Hasta que me cansé y le entré a puñetes a un niño. 

Ése día, con 5 años, entendí que yo era una persona normal, pero tenía una desventaja. Decidí que nunca iba a dejar que nadie me tratara mal por mi problema, así que cuando alguien me decía algo, me sacaba los lentes y les decía: "a mí se me quita sacándome los lentes, a ti lo imbécil e impertinente nunca se te quitará". Cuando mi mamá me pidió que le explicara qué significaba para mí la palabra "impertinente", se quedó asombrada de que yo no supiera ni leer.

La escuela fue bastante mejor, usaba lentes de contacto y ya era más responsable, ya casi no se me perdían. Llegó el colegio y empecé a alternar, a veces me molestaban pero yo simplemente ignoraba lo que sucedía, seguía con mi vida y tuve una adolescencia bastante feliz, llena de amigos y risas.

Cumplí 18 y decidí que estaba harta de gastar plata en unas cosas tan incómodas como los lentes de contacto, así que iría a todos lados con mis lentes normales y no me importaba. Lo que me interesaba es que la gente me conociera por lo que era, por quien era y por lo que pensaba. 
Así que boté esos artefactos que por 18 años me habían acompañado y decidí usar mis lentes gruesos, hasta hoy. 

Ya tengo 24 años, la edad apropiada para operarme. Hoy fui al médico y me dijo que me opera el primer ojo en menos de una semana y el siguiente la próxima semana. Casi no lo creía.

Mientras él me lo decía, yo lloraba y me reía como niña, mis viejos amigos, mis lentes, me abandonan, para darle paso a una nueva mirada, a unos nuevos ojos, que me acompañarán para siempre.
Por fin podré ver a la gente que amo sin un aparato que me ayude.
Por fin podré posar en las fotos sin sacarme los lentes.
Por fin podré ver lo que me rodea.
Por fin podré ver...
domingo, 4 de mayo de 2014

La zona de confort

Suele suceder que a veces creemos que lograr estabilidad es igual a permanecer en la zona de confort.

Nada más alejado de la realidad. El ser humano es, por naturaleza, ambicioso. Quiere tenerlo todo, quiere lograrlo todo. 

Yo quiero lograrlo todo. Quiero comerme el mundo.

Sin embargo, durante algunos años dejé que las limitaciones me detengan. Era fácil estar donde estaba, no necesitaba nada más, no quería nada más. Es así como poco a poco fui liberándome. Salí de mi escondite y lo que me encontré era agradable, pero no me llenaba.

Y decidí ir por nuevos retos, de los que se enterarán muy pronto.

Soy comunicadora, no puedo quedarme con las cosas dentro de mí, tengo que hablarlas, liberarlas, porque soy fanática confesa del feedback. Por ende, debo resolver un par de conflictos éticos en esta semana de vacaciones.

Si algo sale mal, tengo que hacerme responsable. ¿De eso se trata la vida, no?



sábado, 26 de abril de 2014

El quiebre...

Nunca he sido de las personas que se arrepienten por las decisiones que toman, de hecho, siempre he creído que independientemente de las cosas que tú creas, tus acciones siempre tendrán unas consecuencias.

Yo tomé una decisión hace un par de años, decidí que la prioridad era mi trabajo, dejando de lado la universidad, porque el primero me hacía feliz como profesional, mientras que el segundo, a veces, resultaba tedioso. Ustedes fueron testigos de eso, ya ni siquiera me importaba estudiar para mantener mi promedio, simplemente quería pasar todas las materias, lo más rápido posible, para graduarme y continuar trabajando.

Me equivoqué y feo.
Dejé de tomar materias para no pedir permiso en el trabajo, pero, de pronto, todo por lo que luché y por lo que creí se fue al demonio en medio de una lucha de voluntades, dejándome a mí en el aire. Eso fue un golpe para mí... Un golpe de realidad. Me hizo entender que en mi vida no hay nada más importante que yo, nunca lo habrá.

Y sí, es verdad que la universidad a veces es tediosa, necesito estudiar para tener buenas notas y poder avanzar en mi vida. No depende de nadie, solo de mí. Y yo no le estaba prestando atención.
Esto no puede volver a repetirse, me queda clarísimo. Necesito establecer mis prioridades... Lo he analizado y necesito retomar mi rumbo, porque el tiempo pasa y tengo todavía metas que cumplir.

No es que me queje, el trabajo me ha permitido realizar muchas cosas maravillosas para mi edad y mi experiencia, pero no puedo depender de un proyecto que no depende únicamente de mí. No puedo pelear contra las voluntades que no pueden ser cambiadas.

Dicho esto, espero que mi semestre sea un nuevo comienzo. Ya les contaré.
lunes, 24 de marzo de 2014

Preguntas sin respuesta

Nota mental: Nunca es bueno escuchar Coldplay cuando estás particularmente sensible.

Hace algunos días vengo recordando a mi abuelo, no me lo saco de la cabeza. Y es que ahora que tengo tantas preguntas, ya no tengo quien me las responda. Ya no estoy a 10 minutos de su casa, de encontrarlo en la hamaca leyendo un libro y decirle lo que pienso y que el me aconseje y me acaricie la frente.

Como lo extraño al viejo. Cada día, cada semana, cada mes desde que se fue lo pienso.

¿No les pasa que se les ocurren todas las preguntas del mundo cuando ya no está esa persona irrecuperable para responder sus dudas?, es una situación horrible.

También estoy pasando por una mezcla de situaciones horrible, colapsé la semana pasada, lloraba por todo. Y obvio, me cabrea estar así, porque generalmente siempre acudo a mis amigos y les cuento mis miserias y todo pasa, pero esto simplemente no es de "dejarlo pasar", es como si tuviera una herida abierta por dentro y doliera todo el tiempo.

Y empieza la rutina de la depresión: Escuchar música, escribir y encerrarme en mi mundo. Ya no estaba acostumbrada a eso, pero supongo que es como alguien dijo alguna vez: "Los dolores te recuerdan que estás vivo". Pronto pasará y lo superaré, lo sé.


"(....) When you lose something u can't replace
When u love someone, but it goes to waste
Could it be worse?

Lights will guide u home
And ignite your bones
And I will try to fix u"
- "Fix You", Coldplay.
jueves, 20 de marzo de 2014

Todo se transforma

He tenido unos días bastante duros, de hecho, dos meses bastante jodidos.


Siempre se tiene miedo a los cambios, más a aquellos que sabes de antemano que no están bien, sin embargo, cuando no tienes más que hacer, debes aceptar las cosas como vienen y sacarles provecho.

Mi vida, laboralmente hablando, se va a transformar. Algo que, debo admitir, no es nada de mi agrado, pero esto está fuera de mi alcance, entonces tengo dos opciones: Rendirme o Trabajar con lo que tengo.

Siempre he considerado que rendirse es de cobardes, yo no soy cobarde, me gusta pelear hasta el final por mis ideales, así que bueno, después de quejarme, llorar, putear y volver a llorar, llegué a la conclusión de que debo luchar hasta el final, así tendré la conciencia tranquila y dormiré en paz por las noches. Si todo se jode, sabré que no fue por mi culpa, porque hasta el final di todo lo que tenía y más.

Y bueno, quizás sea el momento ideal de oxigenarse, de replantearse metas, sueños y objetivos.

Es por esto que en esta etapa de mi vida, está canción se ha vuelto mi himno:

"Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma..."
- Todo se transforma, Jorge Drexler.

That's All.

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